El paisaje agrícola de las Vegas Bajas

El paisaje agrícola de las Vegas Bajas está determinado en casi la totalidad de su superficie por los diversos cultivos de regadío que impregnan de aroma y color el conjunto de su territorio.

El río Guadiana, eje vertebrador que une a todos los pueblos de la Mancomunidad, ha aportado durante siglos cultura y riqueza a estas tierras, cincelando el carácter de sus gentes a lo largo de la historia.

El visitante puede distinguir tres zonas paisajísticas a ambas márgenes del río. En la más próxima al cauce, se aprecian ejemplares de flora típica de ribera, como sauces, chopos,fresnos, juncales, zarzas, etc.

A partir de la presa de Montijo, punto de partida de dos importantes arterias fluviales (los canales de Montijo y Lobón, construidos a partir del Plan Badajoz), se dibuja un paisaje salpicado de frutales y productos hortofrutícolas que dan un aspecto de vergel a los campos y que alcanza su máximo esplendor en primavera con la floración de los árboles.

Más al norte y al este, y ya alejándose del río, los olivos, las viñas y los cultivos cerealistas se adentran en el paisaje de dehesas de encinas y alcornoques provocando un sorprendente contraste.

Agua, aromas y colores conforman un mosaico que despierta cada uno de los cinco sentidos del visitante que decide sumergirse en estos paisajes y no sólo contemplarlos, sino formar parte de ellos.

Río Guadiana

Frutales en flor

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